A veces se me olvida que vienes a enseñarme, pero tú te encargas de recordármelo inmediatamente. Hace un par de semanas tenías dos vueltas de cordón al rededor de tu cuellito. Andresito y yo hablamos contigo y no tardaste ni una semana en quitarte tu bufanda. Mientras yo te pedía que no jugaras más con el cordón tu ya estabas comenzando a encajarte para así, no tener posibilidad de volver a enredarte.
Es increíble que aún no naces y puedes hacerme ver, sentir y entender tantas cosas. Anoche estaba teniendo sueños angustiantes y estaba intranquila. Lo que hiciste fue despertarme con tus movimientos, y con ellos recordarme que soy la mujer más afortunada de mundo, que tengo una familia fantástica, que vienes en camino y que tengo mucho más de lo que pudiéramos necesitar.
Mi bebé, la combinación perfecta entre lo mejor de mi hermosísimo esposo y lo mejor de mi misma. Te espero feliz. Disfruto que en este preciso momento te mueves dentro de mi, supongo que sintiendo todo el amor y la felicidad que se me desborda.
Es maravilloso poder sentirme tan enamorada de alguien que jamás he visto. Siento un inmenso amor por ti. Gracias por ser mi maestr@.
lunes, 11 de octubre de 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)